Actuación del BCR frente al incremento de morosidad de los peruanos en el contexto de la pandemia de COVID-19

Al encontrarnos en el día 129 de emergencia sanitaria en el país, los peruanos sabemos ya de primera mano que esta es una crisis que va mucho más allá del ámbito de la salud. Las economías de cada uno de los países que la enfermedad ha tocado —en todos los continentes del mundo con excepción de la Antártida— se encuentran a prueba y, con ello, también la estabilidad económica de cada hogar de manera individual. Muchas familias, tras perder una o más de sus fuentes de ingresos —en algunos casos todas ellas— han visto contraídas sus capacidades de pago frente a obligaciones financieras previamente adquiridas.

Bajo este contexto, y con el fin de implementar nuevos mecanismos que permitan palear el daño a nuestra ya muy golpeada economía, el Banco Central de Reserva del Perú lanzó, en el mes de junio del presente, la circular 0021-2020-BCRP referida a las Operaciones de Reporte con Reprogramaciones de Carteras de Crédito. Pero ¿qué significa esto para el ciudadano de a pie? Traslademos la respuesta al medio en el que nos desarrollamos día a día. Aquellos deudores, que en la actualidad ven sus economías mermadas y se encuentran incapaces de honrar sus deudas como lo venían haciendo con regularidad antes del golpe de la pandemia, podrán contemplar la posibilidad de reprogramarlas; viéndose así beneficiados con una reducción en la tasa de interés, en especial en el caso de aquellos créditos con tasas efectivas anuales por encima del 10%. La reducción de tasa se aplicará en un promedio del 20% en relación a la tasa inicialmente pactada.

Para aplicar un ejemplo práctico sobre este tema, digamos que un cliente de una entidad financiera venía, desde antes de la declaración del estado de emergencia sanitaria, realizando sus pagos puntuales de un crédito personal con una tasa de interés efectiva anual del 17%. Tras acogerse a este beneficio, su tasa de interés se verá contraída en un 3.4%, lo que nos conducirá a una nueva tasa final del 13.6%.

Cabe señalar que, en el caso de las deudas con tasas efectivas anuales, pactadas con anterioridad al Estado de Emergencia, que se encuentren en rangos por debajo del 10%, el beneficio se aplicará directamente en dos puntos porcentuales, omitiéndose así el cálculo del 20% de reducción.

Dichas reprogramaciones deberán ser pactadas a un plazo no menor de seis meses, ni mayor de cuatro años, y las condiciones serán acordadas entre la entidad financiera y el cliente. No obstante, la tasa de interés, una vez transcurrida la vigencia de la operación, no deberá exceder a la tasa original del crédito.

Para hacer efectivo este beneficio, será suficiente con realizar la solicitud, antes del vencimiento del plazo de la cuota vigente, ante la entidad financiera frente a la que se mantiene la deuda. La operación no afectará la calificación del cliente en el sistema financiero y, aunque para muchos puede no representar un alivio significativo, para otros podría ser la diferencia entre mantenerse como sujeto a crédito o caer en morosidad.