Aspectos a resaltar del nuevo régimen de aplazamiento y/o fraccionamiento de deudas tributarias

El 10 de mayo de 2020 se publicó el Decreto Legislativo N°1487, a través del cual el Poder Ejecutivo aprobó el Régimen de Aplazamiento y/o Fraccionamiento de las deudas tributarias administradas por la SUNAT (RAF), que constituyan ingresos del Tesoro Público o de ESSALUD, a fin de mitigar el impacto en la economía nacional, de las medidas de aislamiento e inmovilización social obligatorias dispuestas en la declaratoria de Estado de Emergencia Nacional.

Si bien aún no se ha emitido la Resolución de Superintendencia que reglamente la forma y condiciones para presentar la solicitud, resulta importante que los agentes económicos evalúen los diferentes beneficios que el Gobierno está aprobando, que verifiquen el cumplimiento de los requisitos y elaboren una estrategia para afrontar el pago de sus obligaciones tributarias, sin afectar la operatividad y la buena marcha de la empresa.

Este artículo, a manera de resumen de la norma, pretende resaltar los aspectos más importantes de este nuevo fraccionamiento, con la finalidad de que las empresas tomen decisiones sobre el cumplimiento de sus obligaciones tributarias, las cuales pueden concurrir con otro tipo de obligaciones de carácter civil o laboral.

En primer lugar, debe tenerse en cuenta que el último día de plazo para la presentación de la solicitud es el 31 de agosto de 2020[1] y las deudas materia de acogimiento son las administradas por la SUNAT que sean ingresos del Tesoro Público y ESSALUD. En tal sentido, pueden acogerse deudas por el Impuesto General a las Ventas, Impuesto a la Renta, Impuesto Temporal a los Activos Netos y otros; así como la deuda tributaria aduanera. La deuda debe ser EXIGIBLE a la fecha de presentación de la solicitud; esto es, que las obligaciones tributarias se encuentren vencidas conforme a los Cronogramas de vencimiento aprobados[2].

Así, se pueden fraccionar y/o aplazar:

  • Los saldos de aplazamientos y/o fraccionamientos que se encuentren pendientes de pago a la fecha en que se presenta la solicitud de acogimiento; aun cuando se encuentren con causal de pérdida.
  • Las órdenes de pago, resoluciones de determinación, resoluciones de multa u otras resoluciones emitidas por la SUNAT, que se encuentren, o no, en cobranza coactiva.
  • Las deudas por multas por infracciones cometidas o, cuando no sea posible establecer la fecha de su comisión, las detectadas hasta el día anterior a la fecha de presentación de la solicitud de acogimiento.
  • Los pagos a cuenta por rentas de la tercera categoría del impuesto a la renta de los períodos enero, febrero y marzo de 2020, siempre que el plazo del aplazamiento, y/o fraccionamiento, concluya hasta el 31 de diciembre de 2020.
  • Deudas que se encuentren impugnadas a través de un recurso de reclamación, apelación, demanda contenciosa administrativa o acción de amparo. Sin embargo, se establece que, con la solicitud de acogimiento, se entiende solicitado el desistimiento de la impugnación de las deudas incluidas en dicha solicitud y, con la aprobación de la solicitud de acogimiento, se considera procedente dicho desistimiento.

Por otro lado, no pueden ser materia de acogimiento las deudas generadas por tributos retenidos o percibidos; en tal caso, no pueden fraccionarse ni aplazarse obligaciones referidas a retenciones de segunda, cuarta y quinta categoría, ni retenciones a sujetos no domiciliados por servicios prestados en territorio nacional, entre otras.

Uno de los requisitos, para el acogimiento que se asocia a la naturaleza especial de este fraccionamiento, lo constituye el que la empresa haya disminuido el monto de sus ingresos netos mensuales de los meses de marzo y abril de 2020 en comparación con los mismos períodos, en 2019 (se establecen una serie de supuestos al respecto). Sin embargo, esta exigencia no es aplicable a los perceptores de rentas distintas a la tercera categoría (como por ejemplo rentas productos de alquileres, intereses por préstamos, o contraprestaciones por el ejercicio individual de una profesión) y a los contribuyentes comprendidos en el Régimen Único Simplificado (para ellos, el Decreto ha establecido la presunción de que sus ingresos han disminuido, aun cuando perciban, adicionalmente, rentas distintas a la tercera categoría del impuesto a la renta).

Los plazos máximos de aplazamiento y/o fraccionamiento que se otorgan en el RAF son:

a) Solo aplazamiento: hasta seis (6) meses.

b) Tratándose de aplazamiento y fraccionamiento: hasta seis (6) meses de aplazamiento y hasta treinta (30) meses de fraccionamiento.

c) Solo fraccionamiento: hasta treinta y seis (36) meses.

En relación a la regulación de los INTERESES, la aplicación de la tasa del 40% de la TIM vigente, constituye uno de los beneficios más importantes del acogimiento. Asimismo, el hecho de que con la presentación de la solicitud de acogimiento se suspende la cobranza de la deuda tributaria, materia de dicha solicitud, desde el mismo día de su presentación, hasta la fecha en que se emite la resolución de aprobación. En caso se deniegue la solicitud de acogimiento, se levanta la mencionada suspensión, salvo cuando se impugne la resolución denegatoria. De ser aprobado el acogimiento al RAF, se concluye la cobranza coactiva sobre la deuda tributaria cuya solicitud fue aprobada y se levantan las medidas cautelares adoptadas en dicho procedimiento. Este nuevo Fraccionamiento y/o Aplazamiento representa una importante herramienta para reestructurar y priorizar las diferentes obligaciones de pago de las empresas, en la difícil tarea de reactivar sus operaciones y mantenerse en el mercado.