¿Cómo afrontar la reactivación financiera, incrementando tus ventas y disminuyendo el riesgo de no pago?

Como sabemos, la tercera fase de la reactivación económica que se inició el 1 de julio, tiene tres líneas de acción: la protección de los hogares vulnerables, la reactivación de la inversión pública para generar empleo en zonas rurales mediante Arranca Perú, y así seguir reactivando la economía, y la inversión privada.

Sin embargo, el proyecto de ley del Congreso de la República, que plantea el congelamiento de deudas, podría frenar el crédito a las personas y las empresas, lo que afectaría la reactivación económica promovida en el país.

Con lo cual, muchas empresas del sector privado estarán sumamente preocupadas, pues esta crisis sanitaria, que ha afectado a todos de alguna u otra manera, hace difícil estimar una proyección de ventas; menos aún si estás se recuperarán en el corto o mediano plazo.

Se sabe que la recuperación tiene que ser gradual, además de respetar las indicaciones sanitarias, lo que se constituye en un tema de permanente evaluación. Pero muchas empresas hoy en día cuentan con muy poca o casi nula liquidez, por ello, a fin de inyectar sus flujos de caja, y de esta manera dar continuidad a sus negocios, tendrán que recurrir a tomar créditos, ya sea en entidades financieras (efectivo) o con sus principales proveedores (productos o servicios) para poder afrontar la remontada, en espera de una pronta y gradual recuperación, con lo cual surgen las siguientes interrogantes:

  1. ¿Cómo afrontar entonces esta reactivación corriendo el menor riesgo posible en las cuentas por cobrar?
  2. ¿Quién puede garantizar a las empresas que sus clientes cumplirán con los pagos de los créditos otorgados, dentro del plazo establecido? ¿Cómo conocer su verdadero comportamiento de pago?
  3. ¿Cómo arriesgarse a explorar nuevos mercados?

Hoy en día, existe una herramienta financiera cuyos potenciales clientes son las empresas que realizan ventas a crédito a nivel interno, o en mercados de exportación, mediante la emisión de facturas; es decir, cuyos clientes son otras empresas o personas naturales con giro comercial. Dentro de este conjunto de empresas se puede identificar, como mercado objetivo, un subconjunto de empresas industriales y grandes distribuidores, se trata del Seguro de Crédito.

1.Disminución del Riesgo
El Seguro de Crédito tiene por objeto proteger a las empresas del riesgo de no pago de las cuentas por cobrar, tanto en el mercado nacional, a través de Seguro de Crédito Doméstico, como en el internacional mediante el Seguro de Crédito a la Exportación, causado por una insolvencia declarada (quiebra, cesación de pagos con acreedores u otra situación similar) o por insolvencia presunta, constituida por impagos por un período superior a seis meses.

2.Información Privilegiada
Una vez que el asegurado presenta la cartera que desea asegurar, la compañía realiza una evaluación individual de cada uno de estos compradores y fija límites de crédito hasta los cuales cubrirá.  Esta evaluación y análisis de los clientes se hace en base a antecedentes cualitativos y cuantitativos de cada comprador.
El asegurado posee el respaldo de estudios de mercados y análisis de clientes por un agente experto.
Acceso al cruce de bases de datos respecto al comportamiento de pago de los deudores:  la que está dada por la información interna que manejan las compañías respecto al comportamiento de pago de los deudores con otros asegurados.

3.Facilita el ingreso a nuevos mercados:
A los que el asegurado puede estar dudoso de entrar por el riesgo de crédito.  Además, se puede presentar una alternativa a las exportaciones con carta de crédito, lo que mejora la competitividad.