El COVID-19 nos adelantó

Hace algún tiempo la tendencia de consumo de productos saludables crecía año tras año. De hecho, para mejorar el estilo de vida de los ciudadanos a nivel mundial, muchas organizaciones promovían el consumo de frutas y vegetales en un aproximado de 400 gramos diarios per cápita.

También es conocido que las compañías en Europa, Norte América y parte de Asia, hacen promociones que explican y muestran los beneficios de diferentes tipos de estos productos, tanto de frutas como de vegetales lo que, con el pasar del tiempo, se ha reflejado en los resultados.

Hoy en día, con muchos establecimientos aún cerrados y tomando en cuenta que antes de la pandemia el 25% del consumo de frutas y vegetales venía de sitios comerciales; el COVID-19 ha provocado que la caída de estos canales de consumo modifique el comportamiento de los consumidores.

Ahora la mayoría cocina en casa y las compras de este tipo de productos son por internet y van en aumento; esto hace que las grandes falencias de logística emerjan nuevamente, mientras que los especialistas empiezan a crear nuevas y mejores opciones para el consumidor.

En febrero, en Alemania, ya se hablaba de algunos tipos de envases más “eco amigables”, dado que el consumidor tiene una amplia conciencia del daño del plástico al medio ambiente. Sin embargo, no siempre esta opción resulta más económica que la actual, por lo que se suma un costo extra a la cadena tradicional; aun así, las empresas ya están acelerando este cambio. También en febrero, se hizo una encuesta a los productores de frutas y verduras en Europa. El resultado fue que los encuestados creían que, en los próximos años, la sustentabilidad ambiental iba a ser un gran reto y el principal desafío; esto ya lo estamos viendo. Además, el cambio de hábitos alimenticios, hacia productos saludables, ya es una realidad, al menos no todo lo que trajo el COVID-19 es negativo.