El cuidado de la sonrisa en el Perú después del COVID-19

La odontología es una de las profesiones más expuestas al contagio por el virus SARS COV 2, debido a la proximidad en el trabajo en esta área en permanente contacto con fluidos corporales como la saliva. Es por esta razón que, durante todo el periodo de emergencia sanitaria en el país, el servicio de salud dental ha sido restringido a la atención presencial solo de urgencias odontológicas. Es decir, a la realización de procedimientos que faciliten la solución de problemas dentales que, debido a su sintomatología, no puedan manejarse con indicaciones y prescripción farmacológica a distancia.

Por ello es que, a partir de que empiecen a normalizarse las actividades profesionales, como la odontológica, se deberán implementar protocolos realizado para la protección tanto de pacientes como de profesionales odontológicos en general; para así evitar el contagio de esta enfermedad.

El paciente deberá asistir a los consultorios, centros o clínicas odontológicas sin compañía (salvo excepciones específicas), portando los elementos de protección normados (mascarilla) así como también, previo al ingreso al establecimiento, deberá pasar por un proceso de desinfección minuciosa, a cargo del personal del mismo. Luego, deberá realizarse un triaje presencial a través de un cuestionario escrito en el que se detallen signos y síntomas compatibles con una posible, o no, infección por COVID-19.

Deberá retirarse de la sala de espera cualquier objeto que pudiese favorecer la contaminación al ser tocado (revistas, libros, juguetes de niños, dispensadores de agua, etc.).

Los servicios higiénicos para uso de los pacientes estarán siempre abastecidos de jabón y papel toalla, para que los usuarios puedan realizar un correcto lavado de manos. Del mismo modo, la higiene y desinfección de estos ambientes será exhaustiva y recurrente.

La desinfección de las superficies de todo el mobiliario, de todos los ambientes, deberá ser realizada a detalle, sobre todo aquellas que se tocan con frecuencia. Así también todas las superficies y equipos utilizados para tratamientos dentales por el odontólogo, antes de empezar la consulta y después de cada paciente, deberán ser desinfectados rigurosamente bajo los protocolos habituales.

El uso del Equipo de Protección Personal (EPP), el cual incluye: mascarilla N-95 o similares, gafas cerradas, máscara de protección facial, overol de protección corporal y guantes, de parte del odontólogo, al momento de realizar tratamientos dentales, será obligatorio, y es derecho de los pacientes exigirlo de esa manera. Los protocolos de esterilización y almacenaje de instrumental y materiales deberán ser rigurosos.

De otro lado, la implementación de consentimientos informados en esta coyuntura debería ser una práctica de protección legal tanto para pacientes como para profesionales. Solo siguiendo al detalle estos protocolos y recomendaciones, los odontólogos podremos seguir brindado esa sonrisa perfecta que es tan necesaria en estos tiempos difíciles.