El humor, un rasgo importante en los líderes

Acabamos de finalizar el día 115 de cuarentena a nivel nacional y, en este tiempo, muchos de nosotros hemos pasado por un proceso de adaptación a un nuevo estilo de vida personal y laboral. Cambiamos nuestros hábitos de trabajo, de estudio y de convivencia con la familia. Sin embargo, todo cambio debe ir acompañado de un estado de ánimo que facilite la transición de forma práctica y sencilla, sobresaliendo ante todo el humor.

El humor, fundamentalmente, moldea la forma en que las personas perciben la confianza, la competencia, la calidez y la claridad de comunicación de los demás. También influye en los comportamientos y actitudes críticas, que son importantes para la efectividad del liderazgo.

Una buena carcajada o, mejor aún, una cultura laboral que fomente la distensión; facilitan la comunicación y construyen la cohesión social; aspecto necesario en estos momentos de crisis.

El humor también puede influir, y reforzar, las jerarquías de estatus en los grupos, generar confianza interpersonal y relaciones laborales de alta calidad.

Ahora, es necesario saber cuándo aplicar el humor y cuándo no. Si se está en un grupo en el que hay una persona que no está relacionada con este, hacer “bromas internas o de grupo” puede causar incomodidad y provocar que la mencionada persona se sienta excluida. Además, es recomendable evitar este tipo de bromas cuando la cohesión social es en especial importante.

Por otro lado, usar el sarcasmo para impulsar la creatividad en un grupo de personas que se conoce bien, y en las que se confía, puede resultar negativo cuando se intenta construir relaciones, o cuando se desea evitar conflictos interpersonales. Es mejor usar el humor que implica “reírse de uno mismo”, úselo sobre un rasgo o habilidad no esencial, que no genere información negativa sobre su competencia. Por ejemplo, Ronald Reagan dijo: “No haré de la edad un problema en esta campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud e inexperiencia de mi oponente”. Pero no aplique el “reírse de uno mismo” cuando se discuta una habilidad central para el trabajo o cuando aún no se haya establecido confianza con los interlocutores.

A veces, usamos el humor para esquivar preguntas difíciles, pero solo debemos hacer esto cuando estemos seguros de que la audiencia verá nuestra respuesta como divertida; tengamos siempre a mano una respuesta seria, por si se insiste en que tenemos que responder. Por el contrario, cuando no estemos familiarizados con la audiencia, y no estemos seguros de que nuestra broma sea entendible, es mejor no hacerla. A muchos de nosotros nos han tocado vivir momentos muy difíciles hoy en día, tanto en el plano personal como en el profesional. Sin embargo, no olvidemos el practicar esta cualidad anímica, tan importante en estos tiempos; no solo con nuestros conocidos, amigos o familiares, sino con los colaboradores de nuestra organización, nuestros equipos de trabajo, nuestros proveedores, nuestros clientes y, en general, las personas que nos rodean.