EL REGRESO DEL SABOR

El presidente Martín Vizcarra anunció que, a partir del 4 de mayo gradualmente reiniciarán las actividades económicas, dentro ellas el servicio de delivery de los restaurantes. Sin embargo, es inevitable cuestionarnos sobre las medidas de bioseguridad que tomarán los dueños de los establecimientos de comida al momento de la preparación, empaquetamiento y entrega de los alimentos.

De manera inmediata surgen interrogantes como ¿y si me contagio al consumirlo? ¿Si alguno de sus trabajadores tiene el virus? ¿Cómo realizarán la elaboración de pedidos y entrega? Ante esto, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), el Ministerio de Producción (PRODUCE) y el Centro de Formación en Turismo (CENFOTUR), han elaborado el “Protocolo de medidas preventivas de bioseguridad frente al COVID-19 para restaurantes y servicios afines en la modalidad de entrega a destino y recojo”. El objetivo es dar los lineamientos que deben seguir los empresarios dueños de los restaurantes y afines, llámese cafeterías, pastelerías, etc, para proteger la salud tanto de sus trabajadores como de los consumidores, frente al riesgo de contagio del COVID-19.

En primer lugar, se deja en claro que los horarios de atención serán de acuerdo a lo que establezcan las autoridades, además que permanecerán cerrados al público y solo funcionará el servicio de delivery o recojo, realizándose los pedidos de forma no presencial. En el protocolo se establece que todos los trabajadores, sin excepción alguna, deberán usar lentes de protección, cofia, delantal de plástico (para quienes manipulen directamente el alimento), mascarilla y guantes, los llamados equipos de protección personal (EPP), siendo los dos últimos cambiados cada 4 horas o cuando sufran algún daño evidente.

El empleador debe entregar los EPP diariamente y supervisar el correcto uso. Por otro lado, dentro de las instalaciones del local los trabajadores deben mantener una distancia de al menos 1 metro, por lo que se evaluará el aforo para determinar el número de empleados que pueden operar. Es evidente que el local deberá contar con todos los suministros para realizar el correcto lavado de manos, así como soluciones desinfectantes para la limpieza de cocina, pisos, superficies y puertas. Del mismo modo, no debe faltar suministro de agua potable y si posee un tanque de almacenamiento de esta, tendrá que ser limpiado y desinfectado. Se habilitarán casilleros para que la ropa de casa de los trabajadores sea separada de la indumentaria y se desinfectarán los zapatos. Para saber si un trabajador tiene síntomas del virus, previo a su ingreso al recinto, se le tomará la temperatura y se verificará su estado de salud. La empresa facilitará al empleado uniforme y calzado de uso exclusivo, el cual deberá ser cambiado mínimo 2 veces al día. Se recomienda, además, acondicionar duchas para los empleados, para que realicen el aseo personal antes y después del laburo. Queda prohibido el uso de dispositivos móviles durante las horas de trabajo, los cuales serán custodiados por un personal administrativo. La preparación de los pedidos se hará con todas las medidas de higiene ya mencionadas y serán colocados en un envase primario cerrado herméticamente. Luego pasará a un envase secundario, el cual contará con un precinto de seguridad que será verificado por el cliente al momento de la entrega. Si es que éste llega dañado a su destino, se recomienda no consumirlo. Si el pedido será recogido, la zona destinada será externa, para que el cliente no ingrese al inmueble. Si el cliente no tiene mascarilla, no podrá acceder al pedido. La entrega a domicilio se podrá hacer a través de las ya conocidas empresas de reparto, verificando siempre que el repartidor tenga los EPP, así como un dispensador portátil con desinfectante. Es recomendable que el medio de pago sea por transferencias bancarias o aplicativos, para reducir el contacto con el repartidor. Si la empresa opta por pagos en efectivo, el dinero deberá ser entregado empaquetado.

Los restaurantes tendrán que cumplir con todas estas medidas para poder asegurar a sus fieles consumidores que el riesgo de contagio del COVID-19 será el mínimo cuando quieran volver a degustar de sus sabrosos platos.