Elección del sustrato correcto

La información que existe hoy en día sobre la importancia de un buen sustrato, y la actividad microbiana que se genera alrededor de este, ha desarrollado importantes avances a nivel tecnológico. Cuando el cultivo de arándano empezó, se hicieron miles de pruebas sobre el tipo de sustrato que debía tener. Obviamente, lo primero que hizo Perú fue copiar a Chile con los mulch (algo de lo que, con el tiempo, hemos desarrollado nuestra propia versión). Recuerdo que algunos emprendimientos en la sierra empezaron a usar acícula de pino. Esta, aparte de estar poco disponible, tenía un costo no menor, pero ayudaba a dar oxigenación a la planta y a controlar el PH del suelo.

Con los años se empezó a sembrar en diferentes zonas del Perú, ahora tenemos grandes hectáreas sembradas de arándanos, principalmente en la costa, por lo general en arena; con algunas enmiendas se logra mejorar la estructura del suelo para mayor oxigenación y cubrir otras necesidades. El punto más importante, antes de tomar una decisión sobre qué sembrar, es hacer un mapa para conocer las diferentes características del suelo. Esto es prioritario, tanto para la elección del cultivo, como para elegir la variedad correcta.

Las tecnologías de ahora permiten tener un mapa detallado del campo, lo que facilita un mejor sistema de riego y, por ende, una mejor operación en el área de riego y fertilización. Lo antes descrito tiene como consecuencia el uso eficiente de los fertilizantes, punto fundamental para el éxito del cultivo.  La hidroponía, en los últimos años, viene tomando fuerza, no todos los cultivos tienen el mismo avance con este sistema. Sin embargo, la fibra de coco, en la producción de berries, en verdad tiene muchos beneficios; aunque trae también sus propios pros y contras. La fibra de coco tiene toda una tecnología detráz, misma que es necesario aprender.