Empleo, sub empleo y Generación Z

Algunos de nuestros lectores tienen la suerte de estar empleados, mediante la modalidad de trabajo remoto desde sus hogares, y cuentan con un sueldo completo. Otros se encuentran en una situación en la que, si bien pueden trabajar remotamente, han sufrido recortes en sus salarios. También existen profesionales que, por diversos factores, no hacen trabajo remoto y asisten a sus centros de labores de forma presencial, ya sea debido a que laboran en industrias esenciales o están considerados en la fase uno del plan del gobierno. Estos profesionales se exponen día a día a la posibilidad de contraer el virus, pero podríamos decir que se trata de un grupo de personas privilegiadas; que aún conservan su estilo de vida o, al menos, este no ha sido menguando de forma importante. Claro está, que se trata de un grupo reducido de personas, pequeño en comparación con la gran mayoría de la población económicamente activa.

Así también, existe otro grupo de personas que trabajaban en actividades directamente afectadas por la pandemia, como los hoteles, las aerolíneas, los teatros, los cines, los restaurantes, los pubs y discotecas, etc., cuyos sueldos seguramente eran bajos. Muchos de ellos además se encuentran endeudados y ahora, que estas actividades se mantienen paralizadas, ya no cuentan con ingresos y su calidad de vida comienza a deteriorarse.

Pero un grupo aún mayor de personas viven en la informalidad del “día a día”, algunos de ellos migrantes, ambulantes, vigilantes informales, trabajadores de limpieza y cuidado del hogar, entre otras actividades. Este sector se ha visto muy golpeado y salen a las calles, a realizar sus actividades informales, aun a riesgo de su propia vida.

La intención de este artículo es llamar la atención de un grupo importante de jóvenes, con o sin estudios profesionales o técnicos, cuyas edades oscilan entre los 18 y los 25 años, aquellos nacidos bajo el nombre de “la generación Z”. Ellos salen a buscar trabajo todos los años; según los estudios del año 2018, realizados por la Asociación Peruana de Recursos Humanos, alrededor del 84% se ocupaban en el sector informal y el 16% en el formal.

Estos jóvenes, en un escenario post pandemia, encontrarán un mercado laboral muy hostil y con casi nulas posibilidades de colocarse en un puesto de trabajo. Según un estudio publicado por The Economist, en países europeos, tardarán tres años en conseguir un empleo.

Las cifras en el Perú sin duda serán superiores. Correrán varios años en los que estos jóvenes, que ya están listos para ingresar al mercado laboral, pero que lamentablemente van a ser los más afectados por la crisis económica, no acumularán experiencia y, como consecuencia de la pandemia, se desperdiciará su talento.

Mi recomendación es que no pierdan la esperanza, vamos a salir de esta crisis, adquieran más conocimientos y busquen oportunidades de emprender. Mucha suerte.