La crisis con oportunidades

Hemos escuchado muchas veces a los líderes políticos y empresariales que las crisis son oportunidades, siempre y cuando se tenga la capacidad de adaptación necesaria. La mayoría de amenazas producen cambios rápidos y sostenidos en los entornos externos e internos de las organizaciones.

La cultura, y las capacidades de la organización, están bajo un fuerte grado de presión originada por la crisis. Esto, sin lugar a dudas, generará oportunidades de cambio. La cultura organizacional, en definitiva, cambiará a un entorno en donde el teletrabajo, la distancia social y la incertidumbre, moldearán una nueva cultura. En cuanto a las capacidades de la organización, es decir, la combinación de habilidades, procesos y tecnologías, diferentes en cada empresa, también para ellas existe la oportunidad de cambio.

Sin embargo, muchos de los líderes empresariales adoptamos hoy por hoy, como es natural, un pensamiento estratégico de emergencia ajustado a la crisis. Nuestra visión estratégica nos lleva a ver solo el corto plazo, en donde evaluamos la situación actual, desarrollamos planes y movilizamos a la organización, con su actual cultura y capacidades de respuesta, ante estas amenazas inmediatas.

Pienso que esta reacción estratégica es correcta y natural. Sin embargo, no debemos perder de vista las oportunidades a largo plazo, esas que se presentan mientras trabajamos para mejorar nuestra cultura y capacidades, de tal forma que contribuyan materialmente con la recuperación y aceleración de nuestras organizaciones después de la crisis.

Con respecto a nuestro enfoque a corto plazo, todos estamos preocupados, semana tras semana, en cómo marchan nuestros negocios, lo que se puede reducir a tres aspectos fundamentales: cómo generar ventas, nuestro flujo de caja y la moral de nuestros colaboradores. Empresas líderes, sin embargo, se ocupan, además, de asuntos más estratégicos en el largo plazo; como el daño en la cultura organizacional, las capacidades centrales existentes y cómo desarrollar una nueva cultura y capacidades.

Es así que, bajo el escenario del análisis estratégico del largo plazo, se generan oportunidades que afectarán la cultura y las capacidades centrales de la empresa. Por ejemplo, la guerra por el talento se ha terminado y, lamentablemente, debido a la crisis, existe abundante talento desempleado en el mercado y, quizá, dispuesto a aceptar remuneraciones más accesibles. La contratación de este talento, que pueda mejorar la cultura y las capacidades de las organizaciones, se volverá un elemento central para que estas aceleren su proceso de recuperación.

También existen oportunidades en la compra, o joint venture, con competidores y proveedores. Este tipo de inversiones, o alianzas, deben ser tomadas en cuenta en nuestro análisis estratégico a largo plazo.

Para identificar las oportunidades a largo plazo que se generan de esta crisis, recomiendo la formación de un equipo de trabajo, considerando siempre un elemento externo a la empresa, que facilite una visión desde fuera. Este equipo deberá preguntarse qué es probable que cambie para siempre en nuestra industria como resultado de la crisis; qué tendencias existentes tenderán a disminuir, o acelerarse, durante la misma. Se pensará y analizará cuáles oportunidades, o amenazas, después de la coyuntura actual, puedan capitalizarse; si tomamos las medidas correctas de manera rápida y efectiva.

Espero que esto los ayude a pensar que también tenemos una tarea como líderes empresariales: la de tener una visión estratégica a largo plazo, incluso en un entorno en donde nuestra prioridad es sobrevivir.