La resistencia del sistema mundial de alimentos

En el último número de la revista The Economist se hace un análisis del desempeño del sistema de alimentos en el mundo bajo el contexto de la pandemia. La industria alimentaria, hoy por hoy, se encuentra altamente globalizada, ya que casi el 80% de los alimentos son importados. En la actualidad, este sistema sufre de interrupciones en sus flujos que le están permitiendo demostrar su resiliencia.

En enero, Nueva Zelanda prohibió a sus ciudadanos viajar a China, estas restricciones se implementaron como parte de las medidas de precaución para tratar de mantener el COVID-19 fuera del país. De inmediato, el embajador de China en Nueva Zelanda, Wu Xi, protestó.

Este incidente pudo paralizar el comercio de alimentos. Para Nueva Zelanda, China es un importante consumidor de sus productos agrícolas. Sin embargo, la exportación a China no se detuvo. El gobierno de Nueva Zelanda llegó a un acuerdo con la empresa aérea nacional, que fue afectada en sus rutas con los pasajeros, para que transportase vía área a China una serie de productos agrícolas como el kiwi, de gran demanda en ese país.

En cuanto a la industria del espárrago fresco en el Perú, afectada por el estado de emergencia al prohibirse los vuelos internacionales, se mermó en gran medida el transporte de este producto; mismo que viaja normalmente, en gran proporción, en las bodegas de aviones de pasajeros a los Estados Unidos. Por fortuna los aviones cargueros, aunque a precios muy elevados, en un rango que va desde 10 hasta 11.5 dólares la caja de cinco kilos, costo que en circunstancias normales sería un 50% menor, están transportando el producto.

La compleja arquitectura del sistema de alimentos a nivel mundial se encuentra ahora con una serie de “cuellos de botella”, algunos de estos, aunque con dificultad, son superados. Por ejemplo, en Europa, durante algunas semanas de la cuarentena, se tenían almacenes llenos de productos, y colas de camiones en la puerta de dichos almacenes.

Aunque estos problemas están siendo superados, no es igual para todos los productos, ni existe garantía de que se normalice el flujo de alimentos. En el caso de los procesadores de carnes en los Estados Unidos, debido a que los mataderos no están trabajando a su capacidad normal, ya que se han encontrado casos de COVID-19 entre sus trabajadores, la oferta de carne en los supermercados se ha visto mermada.

En cuanto al Perú, estamos en la campaña de palta y, hasta antes del estado de emergencia, las cifras de exportación se elevaron en comparación a la campaña pasada. Sin embargo, al comenzar la cuarentena y las subsiguientes semanas, las exportaciones por problemas en la oferta y la demanda, se ralentizaron.

En estas últimas semanas se ha comenzado a mover más el mercado. No obstante, el canal HORECA sigue golpeado, lo que hace que nuestra demanda sea menor en los países compradores.

Aunque no es mediáticamente notorio, el sistema mundial de alimentos es mucho más importante y consolidado que las grandes historias de Apple o de los smartphones. Llevar la comida del campo a la mesa del hogar, representa el 10% del producto bruto mundial y emplea a más de 1.5 billones de personas.

La cadena de alimentos en el mundo, en medida que la población mundial se ha duplicado, llegando a 7.7 billones de personas, se ha visto triplicada desde 1970. Dentro de este sistema de alimentos se encuentra el Perú, siendo el número uno en arándanos a nivel mundial y uno de los primeros en palta, uvas y espárragos entre otros productos. Cada vez hay menos personas que padecen de hambre en el mundo y, además, los alimentos son más accesibles. Por ejemplo, la carne y el maíz que en términos reales cuestan mucho menos que hace cincuenta años.

La exportación de alimentos se ha sextuplicado en los últimos treinta años, y nuestra agroexportación se ha sumado a ese crecimiento, con productos que son tendencias mundiales como frutas y verduras frescas, y los superfoods. Como vemos, el sistema de alimentos a nivel mundial es altamente interdependiente y se compone de muchos actores, desde las empresas de semillas, fertilizantes, agricultores, empacadores, exportadores, recibidores, mayoristas y retailers. Todos coordinados, a pesar de los problemas, ya que sabemos que cumplimos un rol esencial para el Perú y el Mundo, que es alimentar a las personas y evitar que esta crisis sanitaria se profundice y comience a ser una crisis de alimentos.