Las inversiones en tiempos de pandemia

Mientras el mundo se encuentra paralizado por la Pandemia y los inversionistas aún no tienen la confianza de una rápida y plena recuperación de la economía, existen alternativas novedosas para invertir y rentabilizar el dinero. Los fondos de inversión estructurados son una de ellas.

Estos fondos son una opción interesante, en la que se arma una estructura, que puede ser de renta fija o variable, y va anexada a una inversión subyacente. Este tipo de productos son promovidos por las sociedades administradoras de Fondos. Cabe mencionar que no todos los fondos de inversión son asegurados, pero en este artículo nos enfocaremos en los de inversión de renta fija y de tipo conservador.

Lo atractivo de este tipo de inversión es que, al estar compuesta por productos de renta fija, depósitos diversificados o pagarés, las empresas administradoras ofrecen al cliente proteger el capital y, al tener un subyacente anexado en la estructura, se otorga un rango mínimo, y uno máximo, de rentabilidad.

De esta manera los clientes tienen la posibilidad de generar mayores ganancias con un bajo nivel de riesgo, de forma no tradicional; pero, gracias a que se trata de fondos por lo general poco volátiles, manteniendo la estabilidad, como no lo encontraríamos en una inversión en productos con bonos o en la bolsa.

Y, ¿qué hay de los riesgos?

Como en toda inversión existen riesgos asociados, uno de ellos es el riesgo de crédito, donde cabe la poco probable posibilidad de que la entidad en que se realizan los depósitos, o pagarés, no pueda cumplir con la obligación pactada. Recordemos que, en todo tipo de inversiones, incluidos los ahorros y certificados de depósito a plazo fijo, se contemplan riesgos asociados, dado que nada asegura por completo que, ante una crisis financiera mundial, los bancos se vean en la capacidad de cumplir con las obligaciones para con sus depositantes y ahorristas. Incluso el fondo de seguro de depósito, en el caso remoto de un colapso financiero mundial, y posterior quiebre de todos los bancos del país, tampoco garantiza en su totalidad la devolución del capital, ya que el importe del mismo no alcanzaría para cubrir a todos los afectados.

Pero no analicemos esto con el fin de generar caos o miedo, sino para caer en cuenta de que el riesgo existe, y que ninguna opción carece por completo de este; dependerá de la entidad financiera que escojamos para colocar nuestro dinero que ese riesgo sea tangible o no, ya que son ellos los responsables de armar las estructuras e invertir en entidades de igual o mayor respaldo financiero.

Nuestra responsabilidad, como inversionistas, es evaluar en qué entidad estaremos confiando nuestro capital y cuál es el riesgo que estamos dispuestos a asumir; esto dependerá de qué tan conservador sea nuestro perfil y qué tan grande nuestra sed de rentabilidad. La prioridad es conocer siempre dónde invertimos y qué respaldo explícito, e implícito, ofrecen las empresas administradoras de Fondos. Es fundamental analizar los prospectos de participación y revisar términos y condiciones de los mismos.

Es importante mencionar que, por lo general, los fondos de inversión estructurados tienen una etapa pre operativa, también llamada de captación. Un periodo de tiempo en el que las entidades se avocan a conseguir un número e importe mínimo de clientes, y capital, para que el fondo opere. En este lapso el importe queda en espera del inicio de la etapa operativa, y es recién a partir de este momento y fecha específica que se puede comenzar a contabilizar el periodo ofrecido. Si, como clientes, nos es necesaria la recuperación del capital antes de tiempo o, dicho de otro modo, se rompe la estructura dentro de la etapa operativa, existen penalidades por cancelación anticipada. Después de este breve análisis, podemos concluir en que los productos estructurados representan una buena opción para invertir nuestro dinero de manera segura y diversificada, incluso en épocas de incertidumbre económica. Cómo vemos, aún en tiempos de crisis, las inversiones y el mercado financiero siguen su curso. Lo ideal es que, como clientes, indaguemos con qué productos de inversión cuenta el mercado y qué tipo de fondo es el más adecuado para el perfil de cada inversionista.