Las quiebras

La semana que pasó hemos visto como empresas emblemáticas en los Estados Unidos, y en Latinoamérica, han comenzado a acogerse al “Chapter Eleven” de la ley de quiebras de los Estados Unidos. Acogerse al “Chapter Eleven” permite a la empresa en problemas una protección patrimonial hasta que llegue a un acuerdo con sus acreedores. Hemos visto en las noticias empresas emblemáticas acogerse a esta ley como Newman Marcus, J.C. Penney, J.Crew, Avianca, Gold´s Gym y se vienen más, según analistas económicos.

Una de las razones por la cuales esta crisis ha llevado a la quiebra a muchas empresas de una manera tan rápida, se debe a su grado de intensidad, que como hemos mencionado en artículos anteriores, afecta a todos los sectores en todas partes del mundo de manera casi simultánea. Según el banco de inversión Goldman Sachs 550 billones de bonos, que se encuentran como grado de inversión, caerán a la categoría de “bono basura” para octubre de este año.

En países como el Perú existen muchas empresas que estaban en pleno proceso de expansión o de inversión, esto en un entorno de un sistema financiero peruano bastante sólido y con mucha liquidez. Como consecuencia, muchas empresas tienen estados financieros muy apalancados en todos los sectores: Retail, agro, transporte, restaurantes, etc. Esta situación financiera las hace más vulnerables a la crisis.

Existe un factor que empeora aún más la situación financiera de las empresas, este factor es la incertidumbre. En algunos sectores económicos todavía no se vislumbra cómo funcionarán en 2020 y los siguientes años, mientras no se encuentre una vacuna o un protocolo seguro para sus clientes. Entre estos sectores están los relacionados con las aerolíneas, hoteles, restaurantes, empresas de espectáculos, entre otras.

Es muy difícil evaluar una empresa donde los flujos de caja no están claros y no se sabe cuál será el futuro de la industria. Existen también empresas que no están en esa situación, cuyos fundamentos de negocios son más estables bajo este escenario de crisis. Entre ellas se encuentran la industria de alimentos, necesidades básicas, salud y, en menor medida, educación y telecomunicaciones.

En mis conversaciones con líderes empresariales, todos coincidimos en que los que estamos en mejor situación (industrias esenciales), que aún tenemos capacidad de operación, vamos a salir de esta crisis muy golpeados, como decía un amigo, quizá hasta con un hueso roto. Pero otros no van a sobrevivir a la crisis. Esto es comparable con un paciente que se desangra, donde el doctor tiene que evaluar las heridas y después hacer una intervención quirúrgica para que, acto seguido, el paciente entre a rehabilitación y pueda recuperarse.

En el Perú y el mundo hay muchas empresas que están en la etapa de sangrado, lo que hace el gobierno, con programas como REACTIVA PERÚ y FAE MYPE, es solo una transfusión de sangre a un paciente que sigue sangrando. Es decir, es solo un paliativo. La única manera de parar el sangrado es que regresemos a la normalidad.

En el Perú ya se están tomando medidas tipo “Chapter eleven” haciendo que los procesos concursales sean más rápidos, alrededor de 45 días hábiles, en vez de dos años como toma un procedimiento concursal ordinario. Por medio del DL N 1511 Procedimiento Acelerado de Refinanciación Concursal (PARC) se busca facilitar las decisiones para el salvataje de las empresas, y evitar así que vayan necesariamente a un proceso concursal ordinario o preventivo. El objetivo es que la empresa no pierda el control y se ponga de acuerdo con sus acreedores en cómo salir de esta crisis. Aplicar responsablemente los protocolos epidemiológicos, que nos permitan contener y disminuir el contagio, nos permitirá regresar poco a poco por el camino de la normalidad y mejorar la situación financiera de nuestras empresas.