Los drones y su aplicación en el agro moderno

La tecnología crece con el pasar de los años. A medida que esta avanza, contamos con mejores equipos, con mayor duración, eficacia y precisión. Debido al agresivo avance tecnológico, las herramientas que usamos son cada vez más económicas y se encuentran al alcance de todos, ya que se producen a gran escala para el ámbito comercial. Lo mismo sucede con los drones; con el correr del tiempo, son más las personas que adquieren uno para utilizarlo de manera recreativa, aero deportiva, o para las distintas aplicaciones de uso comercial.

Los primeros drones nacieron a comienzos de 1900, con el único propósito, en ese entonces, de ser utilizados para la guerra. El pensamiento que llevó a originar la idea de un drone fue el de transportar explosivos, o bombas, de una manera segura y sin arriesgar una vida en el intento, en este caso, la de un piloto. La palabra “drone” viene del término “dran” o “draen” que significa abeja macho o zángano, y que hace referencia al zumbido, similar al de este insecto, producido por los motores del aparato.

Los drones comerciales, al igual que los aviones o aeronaves tripuladas, llegan del ámbito militar. El primer drone con una tarea civil se desarrolló en los años 80s, y se utilizó para la fumigación de cultivos en Japón. Hoy en día, existen miles de aplicaciones para el uso de drones y, mientras va pasando el tiempo, vamos encontrando nuevos usos para ellos. Se utilizan, por ejemplo, para inspecciones mineras, fumigación de cultivos, mapeos, topografía, calibración de radio ayudas, filmación profesional, cine, catastro y seguridad, entre muchas otras aplicaciones.

En un futuro no muy lejano a nuestra actualidad, los pilotos de drones van a ser muy requeridos por empresas, para el desarrollo de grandes proyectos, este se convertirá en un trabajo formal y competitivo. Los drones, como cualquier otro robot, o maquinaria, reemplazarán el trabajo de muchas personas, sobre todo en mano de obra. Pero, a la vez, generarán nuevos puestos de trabajo para muchos pilotos acreditados.

En la agronomía ocurre lo mismo. Muchos países ya comienzan a utilizar drones para diferentes tipos de aplicaciones en sus campos de cultivos, y son pocos los campos que no cuentan con ellos, ya que generan un ahorro importante, así como mayor rapidez, precisión y eficacia. Estas aplicaciones van desde la fumigación de precisión, el análisis del suelo, el mapeo y topografía y la monitorización y manejo del riego, hasta, inclusive, la siembra y el ahuyentado de aves granívoras y frugívoras.

La más utilizada es la fumigación de precisión. Esta, además de generar un ahorro significativo de tiempo y dinero al fumigar los campos, ayuda al medio ambiente, al aplicar el plaguicida de forma precisa, ahorrando hasta un 30% del fertilizante utilizado en el proceso tradicional. Uno de los drones comerciales más conocidos que realiza esta actividad es el DJI Agro MG-1P. Un drone octocóptero, de 8 motores; capaz de llegar a una velocidad de crucero de hasta 56 km/h; con la capacidad de recorrer aproximadamente media hectárea en tan solo 10 minutos y de cargar 10 kg de pesticidas líquidos, fertilizantes o herbicidas. Esta máquina cuenta con cuatro boquillas intercambiables, de acuerdo a las propiedades del líquido, encargadas de hacer el sprayado de manera precisa, según la planta lo requiera.

Drones como el DJI Agro MG-1P, y pilotos acreditados, son una posible solución para evitar el contagio por coronavirus (COVID-19) en el sector agrícola, siendo esta una de las actividades que no se han paralizado por el estado de crisis decretado a mediados de marzo, y que ha cambiado el estilo de vida de todos los ciudadanos.

El miedo al contagio del virus es real, y el aislamiento social necesario para evitar propagarlo. En el campo, los drones son una medida factible para limitar el contacto interpersonal y así disminuir el riesgo de contagio. Contar con estos modernos equipos, y personal profesional capacitado para operarlos, es indispensable tanto en estos tiempos como en tiempos normales.

Dada la coyuntura, las empresas se adaptarán y mantendrán cambios que, en un futuro, las beneficiarán económicamente. En la agricultura hay un gran mercado que, con la ayuda de los drones, será explotado en los próximos años.