No nos odien

Estoy en esta Industria hace 20 años; y con la ayuda de mi Padre y mi hermana comenzamos en la Agroexportación. Siempre hemos sido una familia de clase media en Lima, con orígenes provincianos, mi Papá es de Casma (mi esposa también es de Casma)  y por eso es que tenemos nuestros fundos y nuestras plantas de empaques en Casma. 

En estos 20 años de actividad en el sector, hemos pasado de todo, momentos de satisfacción profesional, como empresarios, como cuando fuimos la empresa exportadora del año elegida por Promperu o cuando con una visión bastante acertada, decidimos con Mónica, mi hermana, tener una empresa transparente y con gobierno corporativo; e ingresamos a la Bolsa de Valores de Lima (BVL) por el Mercado Alternativo de Valores (MAV), para así soñar en tener mayor acceso a capital y seguir  invirtiendo en nuestra empresa. Nunca hemos repartido dividendos, siempre hemos invertido en nuestro negocio, con el entusiasmo de crecer. Algunas veces pagando muy caro los errores como empresarios, en cultivos de alto riesgo y que no entendíamos como la uva, granada, entre otros. 

Sí, perdimos, y mucho dinero (no me da vergüenza admitirlo) y estando muy jóvenes (ahora tengo 45 años) nos sentíamos abrumados, por la responsabilidad que nos tocaba asumir para con nuestras familias, y la familia de nuestros trabajadores. Había semanas que no teníamos para pagarnos. Sin embargo, pagábamos a nuestra gente, entendíamos que era nuestra responsabilidad, en fin, nunca dejamos de pagar ni una semana a nuestros trabajadores.

También hemos tenido momentos de mucha satisfacción en el ámbito social, cuando veíamos a nuestros trabajadores que empezaron muy jóvenes con nosotros, lograron comprar sus terrenos, muchos con ayuda de la empresa. Cuando vemos que construyen su primer piso, su segundo piso y tienen la mejor casa de la cuadra. También he visto jóvenes, que trabajaban en el verano en la campaña de mango, y que ganaban muy bien al destajo entre 2500 soles a 3000 soles mensuales y me decían que era para sus estudios técnicos, y que ellos querían trabajar en Chavín o en cualquier otra empresa, pero ya como supervisores o jefes. Eso nos da una sensación de orgullo social por lo que hacemos.

Para los que me conocen, saben que soy una persona preocupada por la educación, docente universitario, pero sobre todo preocupado por la educación técnica que es la que necesitamos en nuestro sector, jefes de fertirriego, frigorista, laboratoristas, etc. He tratado en la docencia enseñar los aciertos y los errores que se comenten en este sector.

Veo con mucha tristeza los acontecimientos sucedidos en los últimos días, y les puedo decir que lo que más me duele es sentir el odio de algunas personas hacia los empresarios agrícolas, quienes convertimos el desierto en los campos más productivo del mundo. Me niego a creer, que exista tanto odio hacia nosotros por parte de algunos trabajadores.

Si nos hemos equivocado, y alguna vez los hemos hecho sentir mal, les pido disculpas de todo corazón. 

Si va a existir un nuevo contrato social entre empresarios y trabajadores en nuestro sector agroexportador que se vea reflejada en una ley, donde se tenga que mejorar, entonces no hay problema trabajemos en eso. Pensemos en el pequeño, mediano y gran agricultor, así como en mejores condiciones laborales, pensando siempre que tenemos que ser competitivos. 

Pero solo les pido que no nos odien, nosotros como peruanos podemos resolver nuestros problemas y seguir siendo la admiración (quizás la envidia de algunos) países del mundo (como Chile) de cómo hemos convertido nuestro sector Agro exportador en un milagro que a todos nos llena de orgullo.

PD: Quizás muchos de ustedes me ataquen en las redes sociales, les pido por favor que sus reflexiones no generen odio. Ya estamos cansados de tanta violencia.