Perú como proveedor importante de productos orgánicos hacia la UE

Europa es un mercado conformado por 28 países y sus consumidores superan los 510 millones.
El Perú puede convertirse en un proveedor importante de alimentos orgánicos para la Unión Europea, y para ello, requiere seguir incrementando sus envíos al exterior promoviendo la diversificación de productos, logrando mayor calidad, pero bajo un eje enfocado en el valor agregado e innovación de sus recursos y materia prima.

Europa es el mayor mercado en el mundo tanto para exportación como importación, cuenta con un modelo competitivo desarrollado, donde en el sector agrícola el factor diferencial es la geografía, el lugar donde se cultivó el producto. La valorización del origen territorial y su historia, son datos muy importantes para la competitividad.

La Unión Europea lidera la tendencia mundial de consumo de productos saludables, la demanda de alimentos orgánicos viene creciendo día a día, y es en este rubro en el cual el Perú tiene un potencial para convertirse en un importante proveedor de estos productos. Europa y el mundo demandan de una agricultura más protectora del medio ambiente, y conectada con las tradiciones locales. El mercado Europeo es un precursor de muchas tendencias de consumo que luego se refleja en otros mercados, es así que Perú tiene que estar aliado con el consumidor de Europa.

La clave es la innovación, y al ofrecer productos con mayor valor agregado, Perú tiene mucho potencial, sin embargo, debe trabajar más en mejorar la calidad y lograr mayor tecnificación. La competitividad está en constante movimiento, no existe un punto final en el que podamos decir que ya hemos conseguido exportar un producto con valor agregado, hay que innovar permanentemente y elaborar productos que se adapten a la demanda de los mercados internacionales. Y esto se logrará también formando parte de las cadenas de valor de la industria Europea para productos Orgánicos.

Ahora, para promover los despachos de productos con mayor valor agregado es necesario que el gobierno apunte a lograr la competitividad de las actividades económicas con mayor potencial, generando el uso de nuevas tecnologías que permitan ofrecer bienes diferenciados, que tengan una buena recepción en el consumidor de afuera.

Existen rubros en los que hay que tomar en cuenta las especificaciones del sector a la hora de legislar, cada actividad merece un análisis detallado para que se constituya en un factor de competitividad del país. En Europa cuenta con una legislación general, pero también cuenta otras específicas, es muy difícil y contraproducente generalizar.

En la Unión Europea trabajan con lo que se denomina “Economía circular”, y Perú debe estar atento a este cambio industrial. Ya no se trata de solo eliminar el plástico, y que los empaques sean más ecológicos y sostenibles, ahora el reto vincula el diseño y la tecnología que se utiliza en la elaboración de productos.

Los componentes usados en la fabricación de un producto tecnológico se deben recuperar y ser parte de otros productos, de esta forma estas cadenas de valor generarán nuevas industrias. Por ejemplo, en el caso de los celulares, los componentes de este aparato pueden ser reutilizados, no necesariamente en la producción de otro teléfono celular, sino en cualquier otro bien, a esto se llama círculo de competitividad sostenible. Y para la Unión Europea, es necesario que se cumplan todos los requerimientos de trazabilidad, así como certificaciones que garanticen el buen manejo sostenible del recurso.

Mucha atención a los agroexportadores que dirigen sus esfuerzos a este mercado de productos orgánicos en Europa. Los estándares, no solo serán vistos como oferta exportable de calidad y origen, sino también en innovación, uso de tecnologías y materiales renovables.