Retos en el aseguramiento de la inocuidad en la producción de frutas y hortalizas en Latinoamérica

En Colombia, y el resto de Latinoamérica, existe un modelo de producción agroalimentaria con grandes deficiencias en cuanto al uso sostenible de los recursos naturales y bajos indicadores de productividad por unidad de superficie si los comparamos con países desarrollados, además de precarias condiciones laborales para los agricultores y el personal que apoya las labores en la producción agroalimentaria. A su vez, en los últimos veinte años, se mantiene una tendencia creciente en la exportación de frutas y hortalizas a los mercados de países desarrollados, especialmente a la Comunidad Europea y a los Estados Unidos, y una mayor aceptación de frutas exóticas, que se producen en los diferentes climas y regiones de América Latina.

Del mismo modo que aumentan las exportaciones de frutas y hortalizas, han incrementado las exigencias de calidad e inocuidad de los productos frescos exportados. Por lo cual, los agroempresarios, la cadena logística y los asistentes técnicos, que brindan asesoría a las empresas del sector agroalimentario, se deben actualizar permanente en las exigencias normativas del mercado y de los desarrollos tecnológicos para mejorar la productividad de las empresas.

Teniendo en cuenta nuestras condiciones logísticas y ambientales en Colombia, y el resto de Latinoamérica, existe una alta probabilidad de contaminación de frutas y hortalizas por peligros microbiológicos; especialmente por E. Coli, Salmonella, Shigella, Listeria, etc., las cuales afectan la salud de los consumidores mediante las ETAS (enfermedades transmitidas por alimentos), con síntomas como náuseas, vómito, diarrea o hasta la muerte, dependiendo esto de la población en riesgo o de la virulencia del microorganismo; además de la incapacidad médica que esto conlleva, generando así un impacto negativo en la economía de las naciones. 

Para disminuir la probabilidad de presencia de contaminantes en las frutas y hortalizas, los productores, agroempresarios y actores de la cadena logística de distribución y comercialización, deberían implementar principios y requisitos de higiene e inocuidad a lo largo de dicha cadena, ya que, si algún eslabón de la misma fallase, se vería comprometida la inocuidad de los productos y, a su vez, la comercialización en los mercados especializados.

Según un estudio, llevado a cabo en 2017 por parte del Banco de Desarrollo Económico de América Latina CAF, en las zonas rurales la situación es más precaria que en las zonas urbanas, en donde cerca de 21 millones de latinoamericanos, que viven en estos territorios, no tienen acceso a un servicio adecuado de agua potable y 46 millones no disponen de instalaciones de saneamiento básico. Esto empeora la situación a la hora de cumplir con las exigencias del mercado internacional.

Se requiere que los gobiernos apoyen la infraestructura de laboratorios, para realizar y financiar pruebas científicas para la identificación de posibles contaminantes microbiológicos y químicos en las frutas y hortalizas; ya que, la presencia de residuos de agroquímicos, esta identificada como una causa de afectación de la salud de los consumidores. Para ello, se deberían promover pruebas de “Límite máximo de residuos (LMR)” de productos fitosanitarios. Estas, servirían de información inicial para tomar las medidas necesarias, mediante paquetes tecnológicos que promuevan la productividad en los cultivos, pero, a su vez, que cumplan con los LMR establecidos en los mercados internacionales. De esta forma, se evitará la pérdida de clientes, y la eliminación de los productos que no cumplen los parámetros establecidos.

Los retos, si tenemos en cuenta los posibles riesgos que afectan la inocuidad de las frutas y hortalizas, serán cada vez más complejos. Por eso, se recomienda iniciar desde ahora, y no esperar las exigencias de carácter obligatorio del mercado, pues la falta de preparación traería grandes dificultades a todos los productores de frutas y hortalizas de Colombia y el resto de Latinoamérica.