¿Revolvente o en cuotas? Esa pregunta que muchos no comprenden

No son pocos los peruanos que, tras realizar una compra en la caja del supermercado, y pretender efectuar el pago con su tarjeta de crédito, son atajados con esta pregunta por parte del personal que los atiende. “Revolvente” responde la mayoría que, más o menos, maneja el concepto de “cuotas” y las utiliza de forma específica para compras “especiales” o “grandes”; lo que los lleva a concluir en que “revolvente” es la forma “normal” de manejar una tarjeta de crédito, y puede que así sea.

¿Pero sabemos en realidad el mecanismo de cobro que se lleva a cabo con nuestra deuda tras elegir para ella un pago revolvente? Estoy segura de que muchos sí. Sin embargo, en mi experiencia a lo largo de veinte años inmersa en el sistema financiero peruano, he podido comprobar en primera línea que la mayoría de usuarios no entienden a cabalidad cómo les serán cobrados sus consumos dependiendo de la opción de pago que elijan, y qué consecuencias puede acarrear esto para su economía en general. Por ello, dedicaremos este artículo a dar una rápida y simplificada mirada a dos de las tres modalidades de pago que manejan la mayoría de tarjetas de crédito del mercado: Pago total y Pago revolvente.

  1. Pago total
    Aquí no hay misterios, esta modalidad es la preferida de personas organizadas, que utilizan sus tarjetas de crédito como medio de compra inmediata, para brindar cierto “orden de consolidación” a sus gastos y dentro de su capacidad de pago. Con un ejemplo simple esclareceremos cualquier duda al respecto:

    Supongamos que nuestro amigo Jorge tiene una tarjeta de crédito, de una entidad financiera al azar, con una línea aprobada de S/.5,000.00. La fecha de cierre de facturación de la tarjeta de Jorge (misma que, sin excepción, debe figurar en su estado de cuenta) es el día diez de cada mes, y su fecha límite de pago es el cinco del mes siguiente. Jorge, entre el 10 de julio y el 10 de agosto, hace diferentes consumos en supermercados, restaurantes, clínicas, tiendas por departamento, farmacias, etc., y estos suman un total de S/.3,500.00. Una vez cerrado el ciclo de facturación, Jorge tendrá para realizar el pago total de su deuda (los S/.3,500.00 completos) hasta el día 5 de setiembre y su banco no deberá cargarle interés de financiamiento alguno dentro de este periodo. Los consumos que Jorge realice a partir del día 11 de agosto entrarán en el siguiente ciclo de facturación, el que seguirá el mismo comportamiento ausente de intereses, en tanto Jorge continúe efectuando sus pagos a tiempo, por el total de sus consumos y dentro de su ciclo de facturación y fecha límite de pago.

    El Pago total es, sin duda, el más recomendado para el uso saludable de una tarjeta de crédito, ya que no acarrea ningún pago de interés. No obstante, este no parece ser el preferido por los usuarios peruanos. 
  2. Pago revolvente
    Aquí vamos a suponer que Jorge, llegado el día 5 de setiembre, no cuenta con los S/.3,500.00 para cancelar el total de su deuda; es entonces cuando se verá obligado a recurrir al “Pago revolvente”, mismo que, dependiendo de la entidad financiera, podría alcanzar una tasa efectiva anual de interés de hasta 127%. Sí, estimado lector, el Pago revolvente es el villano de esta película y, sin embargo, un 75% de los peruanos opta por él.

    Para manejar la deuda de Jorge, bajo la modalidad de Pago revolvente, su estado de cuenta le señalará una cifra como “pago mínimo”; este importe es lo menos que Jorge deberá abonar, hasta la fecha límite (5 de setiembre), para mantenerse al día en sus pagos, no ser reportado con una calificación negativa ante el sistema financiero y conservar su línea de crédito activa.

    ¿Pero cómo se calcula el pago mínimo? En el caso de que Jorge no cuente con otros consumos en cuotas, no haya excedido su línea de crédito y, para no generar intereses moratorios, se halla mantenido al día en sus pagos, su pago mínimo consistirá en una pequeña amortización del saldo del capital de su deuda + intereses revolventes, calculados a la tasa pactada, sobre el total adeudado + cargos adicionales (como seguro de desgravamen, comisiones por entrega de estados de cuenta, etc.).

    Dado que líneas arriba hemos señalado que las tasas efectivas anuales para tarjetas de crédito en el Perú pueden llegar a alcanzar el 127%, no es muy difícil concluir en que, si Jorge se atiene exclusivamente a la amortización del pago mínimo mes tras mes, la velocidad en que su deuda se reducirá será muy lenta y los intereses que tendrá que asumir más que considerables. Ahora que, si a eso le sumamos que Jorge continúe utilizando su tarjeta de crédito, y abultando de esta manera el importe de la deuda, esta tendrá una alta posibilidad de convertirse en una bola de nieve que acabará por aplastar su capacidad de pago y su récord crediticio.

    Por todo lo arriba expuesto, la recomendación, al momento de utilizar aquellas tan útiles tarjetas de crédito, es procurar efectuar el Pago total y oportuno siempre que sea posible y, si no lo es, lo más prudente es amortizar cantidades por encima del pago mínimo, que ayuden a la reducción de la deuda capital, y minimizar o suspender el uso de la tarjeta de crédito hasta que la situación se encuentre controlada.

Recurrir al Pago mínimo debe considerarse una opción de extrema emergencia y no una modalidad regular de pago. De lo contrario, los pagos mínimos podrían verse incrementados de forma sostenida hasta alcanzar niveles inmanejables.