Una mente que busca el crecimiento constante

A causa de la pandemia, nuestros hijos empiezan a recibir educación digital en nuestros hogares; esto es una excelente oportunidad para ver cómo ellos aprenden y se relacionan con compañeros y profesores.

Un día pude ser testigo de la evaluación de resultados académicos de mi hijo menor, y esto me trajo recuerdos de las famosas libretas de notas. Recuerdo con claridad que la tinta roja en la libreta significaba que había reprobado y la azul que la nota era aprobatoria. Un color medía mi rendimiento académico. Cuando, algunas veces, este era rojo, sentía que había fallado, me sentía realmente mal conmigo mismo y tenía temor de las consecuencias.

En la educación moderna, la nota reprobatoria se ha convertido en un “logro por desarrollar”, es interesante el efecto que esto genera en los estudiantes. Observé una de esas evaluaciones en las que mi hijo, con el profesor, conversaban sobre sus notas. Claramente noté que, en la conversación, salían a flote aquellas habilidades ya logradas y las que aún estaban por desarrollar. Fue bueno notar que ambos, profesor y alumno, tenían un objetivo claro.

Pude ver cómo esto generó en mi hijo la sensación de que trabajaba en el desarrollo de una habilidad, que aún no conseguía, pero que estaba en camino de lograr.

No sentí que mi hijo experimentase frustración, ni enojo, ni miedo; por el contrario, lo que sentí fue cómo él ganaba confianza en sí mismo y desarrollaba un sentido de persistencia.

Es interesante reflexionar con respecto a cómo estas metodologías de evaluación, de la educación moderna, generan cambios de actitudes hacia el aprendizaje para las nuevas generaciones de profesionales, técnicos y emprendedores del futuro.

En mi opinión, este tipo de evaluaciones genera lo que yo llamo una “mente en búsqueda de crecimiento”, cuyos poseedores son personas que no temen aprender, que ven el aprendizaje como un viaje excitante, no como una amenaza u obligación. Esos que buscan aprender siempre, en su día a día y a cada momento.

“La mente en búsqueda de crecimiento” siempre está lista para mejorar, lo que, en gestión, llamamos “mejora continua”. Aquél siempre pendiente de oportunidades de crecer. El comportamiento antagónico vendría a ser esa mente que está en su zona de confort, donde piensa que ya ha aprendido todo lo que necesita saber y siente que no es capaz de aprender más, esa que todo lo ve complejo.

La única manera de que las empresas tengan una ventaja competitiva, en este entorno cambiante, es que cuenten con más personas con mentes en búsqueda de crecimiento, ya que, como hemos dicho en artículos anteriores, las habilidades de colaboración y trabajo en equipo, la capacidad de rápido aprendizaje, la perseverancia, la curiosidad y la habilidad de cuestionar al mundo, son las que necesitarán los profesionales del futuro. Habilidades que solo una “mente en constante búsqueda de crecimiento” podrá adquirir. En la Escuela del Conocimiento Compartido estamos en línea con este tipo de evaluaciones, en las que el feedback es dado por profesionales de primer nivel, expertos en su especialización, lo que nos asegura la adecuada y oportuna formación, y generación, de mentes en búsqueda de crecimiento.